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The Jesus and Mary Chain - Darklands

Posted: agosto 11, 2008 by M. Pitri in Etiquetas: ,
5


Por. bruno


Aprendizaje de la tristeza

Cierto aforismo idiota asegura que luego de la tempestad viene la calma. ¿O era al revés?

Estando aquí nunca lo sabremos. En Lima no hay tempestades, ni siquiera llueve. Habría que contentarse con gotas menudas que no aturden ni empapan, que solamente son el tenue rastro de un temporal. Pequeñas gotas que producen la interminable sensación de vivir en una ciudad sumergida.

The Jesus and the Mary Chain es una de esa bandas que parece un sol sumergido en la lluvia.

Luego del Pyschocandy (1985) –su trabajo más desconcertante, el más ruidoso y crispado– la banda de los hermanos Reid lanzó Darklands (1987), donde las guitarras atenúan la distorsión pero no la intensidad. Si el disco debut era como sumergirse en la bañera con un transistor encendido y ver qué sucedía, esta placa retrata el momento inmediatamente posterior, cuando la electricidad pasa a ser interna, cuando se decide salir a caminar por la calle con iones por todo el cuerpo y la lluvia –es garúa, aunque suene distinto decir lluvia– ya no es una amenaza tras la ventana.

Darklands es, valga la redundancia, un disco sombrío, los devaneos de un aprendizaje de la pena. Muchachos descubriendo que la violencia, el pesimismo y el hastío le hacen sitio a otras sensaciones. Muchachos deseando estar en cualquier otro lugar, en algún otro lugar con sol y lluvia. Muchachos sensibles con facha de no serlo merodeando por los linderos de la melancolía. Pero aquí no hay lugar para una tristeza amable o una remilgada ternura. Porque el abatimiento y la ternura también son ásperos, abrasivos. Una tristeza filosa en tiempo de zozobra. Una tristeza eléctrica.

I'm going to the darklands
to talk in rhyme
with my chaotic soul
as sure as life means nothing
and all things end in nothing
and heaven I think
is too close to hell
I want to move I want to go
I want to say

Luego de invocar estridencias y estrépitos, con este disco los Jesus and the Mary chain volvieron a los senderos del pop, jugaron con sus formatos convencionales sin asfixiar su propia propuesta y, de la mano de Brian Wilson, nos entregaron estas fantasías introspectivas, este viaje inmersivo hacia uno mismo. Días de sol y de lluvia. Darklands es un disco oscuro, es cierto, pero también luminoso. Porque, ¿quién ha decidido que luces y sombras no son parte de lo mismo? Y canciones como Cherry came too o About you atisban ese vínculo extraño y perfecto.

There's something warm about the rain
There's something warm in everything
I know there's something good
About you about you
I know there's something warm
There's something warm
Good about you

Hubo un tiempo en que los escuchaba siempre. Al dormir, al despertarme. Si entonces me hubieran preguntado cuál era la canción perfecta, sin titubear hubiese elegido alguna de ellos. Con desorden, con arrebato, con iones en todo el cuerpo, quizá también con un poco de tristeza, alguien esperaba una tormenta eléctrica y con este disco comprendió que la lluvia –la garúa, no olvidar que es garúa– estaba bien. Y estaba bien porque siempre se puede imaginar que en cada pequeña gota habita el vórtice de un temporal.




Eme-pi-TriPs:




Video:

Cherry came too

The Jesus and Mary Chain - Psychocandy

Posted: agosto 05, 2008 by M. Pitri in Etiquetas: ,
7


Por. jej

Amor a segunda vista, es algo que suele darse con más frecuencia de que la uno menciona o imagina. A veces no puedes evitar solo ignorar o rechazar el primer acercamiento de alguien o de algo que podría ser clave en tu vida, algo o alguien por quien no se te pasaría por la mente todo el universo de posibilidades que ofrece si solo le prestas más atención que un hola y una adiós. Eso es lo que siempre me viene a la mente con Psychocandy, uno de esos discos que llegan a ti, precedidos de toda una fama, pero cuya radical envoltura sonora te plantea más de un reto.


Creo no equivocarme al decir que su primera escucha debe ser una de las experiencias más desconcertantes que se te pueden presentar en algún punto del camino y pasión de melómano. Recuerdo que la primera impresión es amena y un tanto engañosa, just like honey. La deliciosa canción que repopularizara a la banda de los hermanos Reid en este siglo, gracias al cine, es seguida por la marca (a hierro candente) del resto del disco. La verdad debo reconocer que mis poco entrenados oídos en ese momento, apenas toleraron una primera pasada de aquellas canciones que me parecían, en su gran mayoría, solo tenían la virtud de ser bastante cortas.

Me sabía del culto generado por estos escoceses que irrumpieron nihilistamente en la escena musical de mediados de los 80 y que fueron la inspiración de algunas bandas que disfruto y que son tan distintas, como My Bloody Valentine o Garbage. Pero ni siquiera las más anti comerciales de ellas me habían preparado para estos afanes fronterizos que literalmente no crean en nada. Mucho se dice de su noise surgido de la combinación irreverente de tonadas a lo sunshine pop con la aspereza mayúscula del rock y instrumentos y sus golpes de efecto, pero hay que escucharlo para creerlo. Así, crudo y con un feeling muy especial que te descubre sus riquezas a la medida de tu insistencia por cruzar sus enmarañadas atmósferas.

Lo que más me sorprende de esta primera patada a lo alto, es que su ejercicio luzca a la vez muy pretencioso pero a la vez muy ingenuo con respecto a las posibilidades de la masividad. Lo que si no sorprende nada es que haya sido la única vez que la extravagante cadena de Jesús y María, ha intentado algo semejante. Afortunadamente sus siguientes dos discos dejaron en claro que se trataba de una banda con verdaderos atributos con o sin acrobacias estilísticas. Pero el cariño y marca absoluta que conserva la banda, se la debe a su disco debut. Esa extraña compañía que se vuelve familiar y subrepticiamente fascinante. Fue a la segunda pasada que comencé a darme cuenta de lo genial que es. No era la emblemática canción sobre la chica que te provoca derramando su miel solamente, sino también todas esas odas a la vida de un rebelde en moto y casaca de cuero pero adaptado a épocas menos gloriosas y a un corazón más vulnerable que juguete de plástico.


What would I be
If I could be free
I couldn't even walk
You trip me up
But you break me in two
And you throw me away
And you spit in my cup
You trip me up!


Por si no te basta con el título y la propuesta musical, este es un disco que canta a las fantasías esquizofrénicas, al borde de las decisiones para el resto de la vida, al borde de las decepciones amorosas, las frustraciones de la generación de la Thatcher, y las ganas de seguir pasándola bien dejando todo eso atrás cortando la carretera como cuchillo. Ahora todos podemos gozar con este, como sin duda lo hicieron despreocupadamente los chicos Reid, sin mirar al mañana sino al presente que puede ser de eterna juventud si te lo propones. Todo un disco kamikaze.


God spits
On my soul

There's something dead inside my hole
In my hole
In my hole
In my hole!




Eme-pi-TriPs:





Just Like Honey